16 de mayo de 2011

Railowsky


El salto se refleja en ese charco.
Repetir no es nombrar –y nombrar
es que algo acontezca- pero ocurre
-a veces ocurre, sí, que el simulacro
de la vida guarda algún parecido
con la vida- que el salto
                                          en
                                              el
                                                 poema
se parece a ese salto
que en el charco repite el otro salto
del muchacho que imita -sin saberlo-
el salto suspendido que en un cartel de circo
es el ajeno origen de tanto equilibrismo.



Tras la estación de San Lázaro, Henri Cartier-Bresson

[Nota: en realidad, el cartel ni pertenece a un circo ni en él pone Railowsky. Anuncia un concierto del pianista Alexander Brailowsky, famoso por sus interpretaciones de Chopin.]

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que era Brailowsky i no Railowsky lo que ponía realmente en el cartel.
Hay una librería en València de igual nombre, Railowsky.

Me ha encantado el poema.

C.

Anónimo dijo...

Simplemente, chapeau! Una imagen preciosa y un poema en equilibrio con la imagen.
C