17 de abril de 2012

Vallejo y Philip Levine

El 15 de Abril de 1938 moría en París César Vallejo, un viernes santo lluvioso, no un jueves, como vaticinó en su famoso poema 'Piedra negra sobre una piedra blanca'. Después lo enterrarían en Mortparnasse, con ese maravilloso epitafio que es "He nevado tanto para que duermas". 

El poeta norteamericano Philip Levine escribió a finales de los 90 este poema homenaje al gran poeta peruano:


PIEDRA NEGRA SOBRE NADA

Todavía sobrio, César Vallejo vuelve a casa y encuentra un lazo negro
alrededor del edificio de apartamentos, cubriendo la puerta de la calle.
Deja su bastón, se quita su grasiento sombrero, y comienza
a deshacer el enredo. Sus vecinos se amontonan tras él
preguntándose qué sucede. Una mujer madura que lleva
una barra de pan reciente le pide que se haga a un lado para que
pueda entrar, subir los dos tramos de empinadas escaleras hasta su apartamento,
y comenzar la tarea diaria de prepararle la comida a su Monsieur.
Vallejo hace como que no oye nada o quizá realmente
no oye nada de lo absorto que está en esta extraña tarea que le consume
las últimas horas de la mañana. ¿Me olvidé de mencionar que nadie más
es capaz de ver el lazo negro o entender por qué sus dedos
parecen tan decididos a desenredar lo que no está allí? Acuérdate de
cuando tenías solo seis años y en los días especialmente calurosos
acostumbrabas a descender los temblorosos escalones hasta el sótano
con la esperanza inicial de que alguien, quizá tu madre, se fuera poco a poco
dando cuenta de tu ausencia y sintiera un súbito ataque
de angustia o de terror. Por supuesto que nadie se daba cuenta. Madre
se sentaba aguardando durante horas junto al teléfono, de vez en cuando
echaba un vistazo al sol del verano que resplandecía a través de las cortinas del salón
mientras abajo, frío y solo, sentado sobre el hormigón húmedo
observabas el mismo sol filtrándose a través del polvo
desde los dos altos ventanucos. Junto a la caldera una araña
trabajaba con brillantez descendiendo desde la bombilla fundida del techo
con una determinación que a esa edad todavía podías comprender.
1937 duraría solamente seis meses más. Era jueves.
La lluvia había sido vaticinada pero no nunca llegó. La araña marrón trabajaba
con o sin esperanza, aunque cuando el polvoriento sol alcanzó
la tela pudiste contemplar un diseño tan perfecto que ha permanecido
en tu memoria como un modelo de algo significativo. César Vallejo
deshizo el lazo negro que nadie más veía y subió
hasta su ático y echó un vistazo afuera a las sombrías azoteas que se extendían
por el sur hacia España, donde murió su corazón. Conozco todo esto.
He caminado cerca del mismo edificio año tras año al caer la noche
cuando las golondrinas se acomodan sin un solo ruido en los escasos árboles
junto al canal abandonado. He venido cuando la nieve invernal
cegaba el distante cielo amenazante. He venido justo después del alba,
he venido en primavera, en otoño, bajo la lluvia, y él nunca estaba aquí.


[Philip Levine, El Misericordia, 1999]
[Traducción de A. Catalán]

César Vallejo, vía La Voz del Norte

2 de abril de 2012

Sobre 'Averno', de Louise Glück

Pequeños apuntes de un servidor sobre Louise Glück y su Averno (Pre-Textos, 2011), aparecidos en El Cuaderno, suplemento literario de La Voz de Asturias, el pasado 1 de Abril.

Hacer click en la imagen para ampliar.

El Cuaderno, semanal de cultura, nº 24, 1-04-2012, p. 7

27 de marzo de 2012

Frank O'Hara en la playa


ESTUDIO PARA MUJERES EN UNA PLAYA

"Veo ahora que los tigres junto al mar
se agazapan. Y aún así, inmerso, una gaviota
sobre las dolorosas posibilidades de

las olas, descubro que mi piel es más libre".
Sus cabellos tratan de agarrarse a nubes
de arena, las secas parroquias de perlas

escuecen en los pliegues de su imperial
piel japonesa. Los tridentes del océano
levantan hacia el cielo llameantes paracaídas

de alabanzas y las morsas visten pieles
de marta por la tarde. "¿Cómo entonces puedes
temerle a la muerte? ¿si, en el cálido domingo,

estamos tan universalmente encamados? Ellas
no saben de ninguna catedral, tan enigmáticas,
donde la rociada de las olas no queme

como un espejo. Una combustión helada
se ha propagado entre varias, pero las dos
hablan sin parar mientras el incienso alza sus pilares.



29 de febrero de 2012

P. Levine, política y poesía

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"El acto de escritura de un poema es un acto político. Habitamos la clase de mundo que predijo Orwell, y la sencilla insistencia en un lenguaje preciso se ha convertido en un acto político. Nada es más obvio que lo que nuestros políticos le están haciendo al lenguaje, por lo que si los poetas insisten en la verdad, o en una interpretación fiel, o en un uso exacto del lenguaje, si por ejemplo insisten en una descripción veraz de la vida de la gente, tal como es—eso es un acto político"


(Tomado y traducido de un artículo en The Antioch Review, 1986)

Philip Levine, por Bill Morris