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27 de octubre de 2014

Más Edna St. Vincent Millay


NUNCA HA DE ARRANCARSE LA FRUTA

Nunca, nunca jamás ha de arrancarse la fruta de la rama
ni recogerse en toneles.
Aquel que quiera comer del amor ha de comerlo donde cuelga.
Aunque las ramas se doblen como juncos,
aunque la fruta madura manche la hierba o se arrugue en el árbol,
aquel que quiera comer del amor debe llevarse con él
solo lo que le quepa en la panza,
nada en el delantal,
nada en los bolsillos.
Nunca, nunca jamás ha de cogerse la fruta de la rama
ni almacenarse en toneles.
El invierno del amor es una bodega de arcones vacíos,
en un huerto que mulle el deterioro.

(Edna St. Vincent Millay)
(Traducción de Andrés Catalán)


 

4 de octubre de 2014

Un poema de Edna St. Vincent Millay


SONETO XI

Voy a olvidarte de inmediato, amor mío,
así que procura aprovecharlos, tu breve día,
tu breve mes, tu breve medio año,
antes de que te olvide, o me muera, o me vaya.

Y hemos terminado para siempre; a la larga
te olvidaré, como ya dije, pero ahora,
si me ruegas con tu mentira más encantadora
te brindaré a cambio mi promesa favorita.

De verdad preferiría un amor más duradero,
y que no fuera tan quebradiza una promesa,
pero es así, y la naturaleza se las ha ingeniado
para seguir avanzando sin descanso hasta ahora,

que logremos o no encontrar lo que buscamos
carece de importancia, según la biología.

(Edna St. Vincent Millay, 1892-1950)
(Traducción de A. Catalán)
(Original, aquí)



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