7 de marzo de 2015

Tomas Venclova


Un poema del lituano Tomas Venclova o, mejor dicho, una versión de un poema de Tomas Venclova, desde la traducción inglesa de Diana Senechal. 

***

Toda la noche tiempo y sueño fueron equivalentes,
y la ciudad me estuvo disparando agujas a la cara.
Desconozco que nos deparará. Tal vez las corrientes:
destellan detrás de las ventanas, por todas partes,
reflejando la firmeza de la cadena montañosa.
La nieve de los cielos, apilándose en las farolas,
la arcadia de la hierba, las plazas vacías.
Es mejor olvidar. Todo es falso, al fin y al cabo,
solo pasajes hundidos en la escarcha.
Aquí con tus manos sientes la bóveda estrellada,
igual de porosa que una piedra. Aquí tendrías que vivir
durante siglos, y nadar dejándote llevar por la corriente
en torno a cada fecha como si se tratara de una isla.
Un espacio lleno de puntos de luz, un pesado cristal
entre los dedos del Cáucaso.
Es mejor olvidar. Todo es falso, al fin y al cabo.
Experiencias, aproximaciones, comienzos.
Ya no soy capaz de saber qué nos alcanza:
tal vez sea solo el aire, brotando de debajo de la nieve,
tras tomarse esta noche para aprenderse de memoria
nuestra elevada ciencia, plagada de imperfecciones.



(Tomas Venclova, Pašnekesys žiemą, 1991) 
(Traducción desde el inglés de Andrés Catalán) 




6 de marzo de 2015

Un soneto del pintor Edgar Degas



En el último número de Litoral, 'Museum', me atreví entre otras cosas con un soneto de Degas. Degas, a cuyas quejas por no lograr escribir un buen poema pese a tener buenísimas ideas (la anécdota es conocida) Mallarme respondería "Pero Degas, los versos no se hacen con ideas, sino con palabras".

LA BAILARINA

Agonizante baila como en torno a una caña,
a una flauta en la que suena el aire triste de Weber;
la cinta de sus pasos se enreda, se anuda y ata,
su cuerpo se vence y cae con el gesto de un pájaro.

Suspiran los violines. Fresca, desde un azul de agua,
Silvana llega, y luego, de curiosidad, se agita;
la felicidad de revivir, y el amor en su rostro,
en sus ojos, sus senos, en todo este ser nuevo...

Y los pies de satén bordan, como con una aguja,
dibujos de placer. La imprevisible niña
agota mis pobres ojos, que tratan de seguirla.

Pero siempre por una nadería cesa el bello misterio:
en exceso adelanta las piernas en un salto:
es el salto de una rana en las charcas de Citerea.

(Edgar Degas. Traducción Andrés Catalán)

DANSEUSE

Elle danse en mourant, comme autour d'un roseau,
D'une flûte où le vent triste de Weber joue;
Le ruban de ses pas s'entortille et se noue,
Son corps s'affaisse et tombe en un geste d'oiseau.

Sifflent les violons. Fraîche, du bleu de l'eau,
Sylvana vient, et là, curieuse, s'ébroue;
Le bonheur de revivre, et l'amour sur sa joue,
Sur ses yeux, sur ses seins, sur tout l'être nouveau...

Et ses pieds de satin brodent, comme à l'aiguille,
Des dessins de plaisir. La capricante fille
Use mes pauvres yeux, à la suivre peinant.

D'un rien, comme toujours, cesse le beau mystère:
Elle retire trop les jambes en sautant:
C'est un saut de grenouille aux mares de Cythère.