19 de diciembre de 2014

No entres dócilmente en esa buena noche

[Ya he visto Interstellar. Siempre me había parecido imposible traducir este poema, pero la voz de Michael Caine con la banda sonora de fondo me ha hecho imposible resistirme].

NO ENTRES DÓCILMENTE EN ESA BUENA NOCHE

No entres dócilmente en esa buena noche,
la vejez debe arder y delirar al acabar el día;
rabia, rabia ante la muerte de la luz.

Aunque el sabio comprenda en su final que es justa la tiniebla,
porque sus palabras no desataron el relámpago, él
no entra dócilmente en esa buena noche. 

Los hombres de bien, en la última ola, que se lamentan
del brillo con que pudo danzar su frágil gesta en una verde bahía,
rabian, rabian ante la muerte de la luz.

Los locos que atraparon al vuelo al sol y lo cantaron,
y descubren, ya tarde, que solo lo lloraron a su paso,
no entran dócilmente en esa buena noche.

Los hombres graves, moribundos, que ven con vista ciega
que el ojo ciego puede arder cual meteoro y ser dichoso,
rabian, rabian ante la muerte de la luz.

Y tú, padre mío, allí en esa triste altura,
maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te lo ruego.
No entres dócilmente en esa buena noche,
rabia, rabia ante la muerte de la luz.

Dylan Thomas
(Original, aquí)
(Traducción de Andrés Catalán)








4 comentarios:

Alfredo J Ramos dijo...

Me parece una excelente traducción, sin duda mucho mejor que la que se muestra en los subtítulos de la película. Muchos traductores coinciden en señalar que es realmente difícil, por no decir imposible, recrear el fraseo musical de Dylan Thomas. Pero en tu versión el poema conserva casi intacta la «fuerza argumental» de este bellísimo canto de rabia contra la muerte. Su presencia en la película es, además, muy oportuna, uno de los momentos de mayor intensidad. Gracias por el esfuerzo.

Andrés Catalán dijo...

Alfredo, gracias por tu comentario. La verdad es que hay mil traducciones del poema y ninguna me convence. Ni siquiera, creo, la mía. Pero había que intentarlo. Abrazo!

Alfredo J Ramos dijo...

Ya decía que me sonaba tu nombre... (por lo de anoche, tras el Tánger de Valverde). Lo curioso es que, cuando hablábamos de las dificultades de la traducción y otras cuestiones (algunas sin duda, por mi parte, peregrinas), tenía en la punta de lengua el caso de este poema; incluso creo que llegué a pronunciar la palabra Interestellar... Aunque no estuvimos muy de acuerdo, y sin duda había poca cancha para la reflexión pausada, fue una charla divertida...

Andrés Catalán dijo...

Lo fue, Alfredo. Un abrazo!