18 de mayo de 2011

Dos poemas de Irene Albert

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FUNCIÓN

Hay que ser idiota para pedir calma de esa manera.
Hay que ser idiota para exigir pegando voces que el público se tranquilice. Ni se da cuenta de que los de las últimas filas comienzan a salir y la cosa a írsele de las manos.
Los de la primera fila fingen sorpresa. No la sienten realmente, pero tanto grito y tanta mueca les hace pensar en que no pueden permanecer indiferentes.
La pulcritud ha sido asombrosa y ni yo puedo quejarme. Sin duda hice bien en aumentar el número de ensayos... no lo estábamos dando todo.
Ahora lo tengo claro.
Luego le explicaré que es contraproducente gritar pidiendo calma. Y quizá cuando él mismo se tranquilice me cuente cómo lo ha hecho para separarme el tronco de las piernas sin conjuro, sin sierra falsa y sin doble fondo.
Que ya tengo curiosidad.


POSMODERNIDAD

A Teresa Sánchez, por sus clases

Por favor,
si vais a divertiros hasta morir,
daos prisa.


(Irene Albert, Zombie Love, Littera Libros, 2010)

Más, en el blog de José María Cumbreño, aquí.

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